viernes, 7 de marzo de 2014

Mujeres en la educación


A petición de algunas amigas, publico mi intervención en el acto "Educar en Igualdad", celebrado en el SP de Enseñanza de Sevilla el día 3 de marzo

"Monitoras de aula matinal, profesoras universitarias, cocineras, catedráticas, monitoras de comedor, profesoras de secundaria, monitoras administrativas, limpiadoras, maestras de infantil, de educación especial, logopedas, conserjes, maestras de taller, auxiliares de laboratorio, educadoras sociales,…
La educación es un sector en el que las mujeres trabajan de forma mayoritaria, porque tradicionalmente se ha asociado al cuidado de los demás. Sin embargo, el empleo en educación puede representarse como una pirámide, en cuya base se encuentran las mujeres y en el vértice los hombres.
En esta base de la pirámide se instalan la precariedad, la temporalidad, los contratos basura, auspiciados en muchas ocasiones por la privatización de servicios por parte de la Administración.
En la base de la pirámide se encuentra la monitora de E. Infantil que te enseña los primeros hábitos en la guardería, la cocinera que te prepara la comida, la maestra que dirige tu primera asamblea en un aula… Hasta Primaria no empiezan a aparecer los primeros varones, profesores de educación física y maestros en el tercer ciclo, por regla general, que suelen copar  los equipos directivos.  A medida que subimos por la pirámide se va equilibrando el número de hombres y de mujeres que trabajan en educación.  Pero arriba, en el vértice de la educación superior, dirigiendo nuestras universidades, apenas hay mujeres. Ni una sola rectora en los más de 500 años de historia de la Universidad de Sevilla, solo 4 decanas frente a 21 decanos en la actualidad.
Queda mucho camino por recorrer, pero no cabe duda de que las trabajadoras de la enseñanza hemos avanzado en derechos relativos a la reproducción y la conciliación: bajas por maternidad, reducción de jornada, excedencias,…
Sin embargo, podríamos asegurar que en 2014, la maternidad sigue siendo un obstáculo para el empleo de las mujeres y ese obstáculo es imposible de superar si se pretende ascender en su carrera profesional.
En un sector como el de la enseñanza, donde  en teoría no existe brecha salarial, la pobreza también tiene nombre de mujer, ya que somos las mujeres las que reducimos la jornada para conciliar, las que solicitamos excedencias para cuidar a menores y mayores, somos las mujeres las que cotizamos menos y tendremos más dificultades para la jubilación.
Ante este panorama, habría que buscar vías legislativas para implicar a los hombres en la corresponsabilidad del cuidado. También sería preciso un cambio de mentalidad y aquí, la educación, en todos sus niveles, tiene un gran papel que jugar.
La presencia mayoritaria de las mujeres en la educación no implica, por sí misma, un cambio en el reparto de tareas, en la corresponsabilidad. Son necesarias personas comprometidas con la igualdad en cada centro de trabajo, en cada escuela, instituto o facultad; mujeres y hombres que promuevan planes de igualdad y proyectos de coeducación.
Ya resultaba complicado llevar a cabo esta tarea cuando los vientos eran propicios.  Ahora que el gobierno del PP nos devuelve el olor a sacristía, a las tragedias de los abortos ilegales y a una educación elitista y segregadora, donde no se mencione la educación afectivo-sexual, más necesario se hace el compromiso con la coeducación.
Por este motivo, esta tarde, en CCOO, hacemos un llamamiento a defender la igualdad como una bandera, a defender la coeducación como una trinchera.(*)

*Parafraseando a Benedetti

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Corresponsabilidad. ¡Que gran palabra, que palabra más grande!. 18 letras que implican un gran cambio de actitud y mentalidad, pero en definitiva sólo son 18 letras para conseguirlo. Ánimo y apor ellas!

pepabb dijo...

Oye, anónima, ¿no serás Lina? Jeje