sábado, 18 de junio de 2011

BREVAS

En las bolsas de la frutería se acumula el verano: cerezas, melocotones rojos, peras de San Juan, nectarinas, albaricoques, nísperos y una enorme sandía. Faltan las brevas, humildes y austeras, hermanas madrugadoras de "los higos morados con su cristalina gotita de miel". Aún no las ha probado y añora la aspereza de su piel al pelarla con los dedos. Se esmera en organizar la explosión de colores que inunda la nevera al tiempo que guarda sus pensamientos. Hay demasiada fruta, no sería lógico lanzarse a la calle a buscar brevas por un simple antojo y ella no es persona proclive a dejarse arrastrar por ellos.


-¿Ha venido el frutero? le preguntó él durante el almuerzo. Cuando lo llamé esta mañana se le habían terminado las brevas pero vi en el mercado unas enormes con una pinta estupenda.


Por la expresión de su rostro sus hijas se echaron a reir.


-¿Por qué te gustan tanto las brevas y los higos , mamá?


Pensó que era difícil de explicar y recordó los versos del poeta que, como ella, amaba las higueras.


"Como la higuera joven


de los barrancos eras"


En el patio de su infancia habitaba un peral desabrido que albergaba a una bruja en las noches de invierno. La oía aullar mientras buscaba el consuelo de las mantas. Pero en el corral la aguardaba, protectora, la humilde higuera, que marcaba el principio y el final del verano. Con sus anchas hojas construía barcos que surcaban el mar alojado en un lebrillo. Cada mañana se asomaba al corral a recoger las brevas y los higos que caían de madrugada del árbol, rajados, dulces, ...

"Volverás a mi huerto y a mi higuera"

Al día siguiente su hija le acercó una bolsa de plástico:
-Toma, papá ha comprado brevas.
Ella abrió la puerta de la nevera, atestada de fruta de todos los colores, buscando un hueco donde hospedar la nueva adquisición.
-¿Sabes? Hay muchas formas de expresar que te quieren y ésta es una de ellas.
No deja de preguntarse si su hija la entendió.



domingo, 5 de junio de 2011

JORNADAS DE COE-PAZ ENTRE OLIVOS.


Cada año me prometo no volver a hacer un curso de formación y al final de junio me veo de nuevo guardando certificados en una abultada carpeta. Siento terror al pensar en las horas de formación que he hurtado a mi tiempo libre, a los libros no leídos, a los rayos de sol perdidos, a las siestas no dormidas.

No puedo evitar enrolarme en nuevos cursos aunque nunca estoy segura de que realmente sirvan para que sea mejor maestra. Por suerte, hasta ahora he podido elegir mi formación, no creo que fuera igual si me la impusieran.

En el lejano y gélido enero comencé el curso de Coe-Paz acompañada de mi amiga y compañera Lina Gallardo, con la que he compartido alegrías y sinsabores desde el inicio del Plan de Igualdad en la educación y con Virginia Mejías del IES Genera, que también forma parte del grupo de coeducadoras supervivientes del Aljarafe.

Arribé a este curso de formación de formadoras con la sensación de que Coeducación y Convivencia han pasado a segundo o tercer plano entre las prioridades de la Administración. El Plan de Igualdad ha dependido en gran medida del voluntarismo de las maestras y ello ha originado resultados desiguales.

La organización semipresencial del curso también ha supuesto un obstáculo. Por un lado, no hay que olvidar que aunque fueran pocas sesiones, no resultaba fácil estar en el CEP de Sevilla a las cinco de la tarde después de pasar la mañana bregando en el colegio. Además en un período tan dilatado de tiempo surgen y de hecho han surgido, múltiples escollos personales y familiares que te impulsan a abandonar en muchas ocasiones.

Por otro lado, la plataforma del Aula Virtual ha ocasionado variados problemas:

-”No puedo subir la tarea”

-”¿Dónde están mis calificaciones?”

-”El archivo no se puede abrir”

-”El glosario, no aparece el glosario”

A la dificultad intrínseca de la plataforma se unía el consabido terror a los ordenadores que nos caracteriza a la mayoría de las maestras. Para algunas, doy fe de ello, escribir en el foro ha significado una auténtica prueba de superación.


En ocasiones, la dinámica de las sesiones presenciales ha llegado a ser tediosa. ¿Ir al CEP para ver un vídeo es formativo?, nos hemos preguntado a menudo. Por supuesto los hubiéramos visto más cómodamente en el sofá de nuestras casas. Gracias a que se cambió la metodología de las sesiones introduciendo dinámicas de grupo resistimos estos largos meses y conocimos a las maestras con las que compartíamos espacio.

Pero si algo nos mantuvo ilusionadas era la posibilidad de asistir a las Jornadas Regionales a celebrar en Córdoba. Para las maestras, habituadas a estar encerradas en las cuatro paredes del aula, relacionarse con otras docentes y compartir experiencias es un hecho novedoso.

Cada cual se contó su propio cuento de la lechera: irse en el AVE, cenar en las Tendillas la noche antes, pasear por la ciudad de la Mezquita,...

El primer fiasco llegó cuando nos dijeron que las Jornadas se celebrarían en Lucena. Después vimos que se trataba en un hotel en un polígono industrial donde no sabíamos ni por dónde quedaba Lucena. Rodeadas, eso sí, por un paisaje de olivos que hizo que me rondaran los versos de Machado todo el tiempo (“El campo andaluz peinado, por el sol canicular, de loma en loma rayado y de olivar en olivar”).

El segundo chasco fue el tiempo. Unas Jornadas de dos días no deben reducirse a jueves por la tarde y viernes completo. El jueves trabajamos en el colegio la mañana completa, con lo que tuvimos que apresurarnos para coger el autobús que partía de Sevilla a las cuatro de la tarde.

En consecuencia, nos incorporamos tarde a las ponencias, nos acostamos a deshora arrastrando el cansancio del día y el viernes estábamos noqueadas.

Sin embargo, a pesar de lo anteriormente expresado mi percepción es positiva y más optimista sobre la Coeducación que cuando comencé el curso.

Durante el trayecto de vuelta a Sevilla en el autobús intentamos evaluar la experiencia, analizando las aportaciones obtenidas.

-La ponencia de Paco Cascón fue sin duda la más valorada. Nos supo a muy poco.

-En cuanto a los talleres, considerábamos que tener que elegir solo dos nos limitaba en exceso ya que hubiera sido más enriquecedor participar en un mayor número.

-Nos faltó conocer experiencias que se están desarrollando en otras provincias, actuaciones a pie de aula que podamos llevar a nuestros centros.

-El cansancio quizás nos impidió disfrutar de las palabras de Amparo Tomé, aunque su sola presencia ya enriquecía el evento.

-El gran descubrimiento ha sido Marian Moreno Llaneza con la que nos gustaría seguir formándonos.

A pesar de todos los errores que cualquier actividad de esta índole pueda cometer nos permite albergar la esperanza de que no nos encontramos solas en nuestros colegios, golpeando incansablemente contra el muro del patriarcado. Hay más coeducadoras por el mundo y tal vez algún día sean evidentes nuestros esfuerzos. Cuando regresas te sientes más motivada, con ganas de continuar formándote.

Pero como lo emocional es fundamental, yo elaboraría un TOP TEN personal del evento:

-Los relatos de Pilar Ramos sobre su experiencia en el Polígono Sur.

-El proyecto sobre Corresponsabilidad y Competencias de Mª José Eslava.

-El libro viajero de Carmen Lope y su dura realidad en Guadajoz.

-La profesionalidad de Gracia Carrión

-La ilusión Mª José Cordero.

-El buen hacer de Cristina Giráldez.

-La apuesta por la participación de Paula Gómez.

-El compromiso y la humanidad de José Manuel Blanco.

-La amistad de Virginia y Lina.

-Y sobre todo, y no menos importante, unos chistes ¡MARAVILLOSOS!.

Espero que podamos seguir en contacto compartiendo nuestras experiencias, ése sería el mayor logro de las Jornadas de Coe-Paz.