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Mostrando entradas de octubre, 2012

Para supervivientes

No resulta fácil reconocer a un superviviente. Mantienen en todo momento una apariencia corriente, incluso anodina. Su ropa, su corte de pelo, su postura corporal y sus andares no reflejan su condición. Se levantan cada mañana y acuden a su trabajo, si lo tienen, o a la cola del paro en el caso de encontrarse en esta situación. Compran en el mismo supermercado que tú, toman una cerveza en el bar de la esquina, pasean el perro por el parque... Vives rodeada de supervivientes aunque existen muy pocas probabilidades de que los puedas distinguir. En la mayoría de los casos no son conscientes de que poseen la marca de la supervivencia. Desde muy jóvenes entienden de tropiezos y caídas. Las piedras del camino son habituales compañeras de viaje y han aprendido a caer y a levantarse, caer y levantarse, caer y levantarse,... La persona superviviente tiene la piel curtida por heridas y desgarros. Ha adquirido la costumbre de aplicar emplastos para que el dolor no le impida continuar el cami…

La suerte de las feas

En la tertulia matinal de la Cadena Ser, los tertulianos hablan sobre la pareja del nuevo presidente francés, F. Hollande. Solo al final de tan interesante debate una de las tertulianas se atreve a comentar tímidamente: -¡Vaya tontería! ¿Por qué no debatimos ahora sobre el estilismo del marido de Mérkel? Escucha la radio mientras desayuna en la cocina. Ni siquiera se asombra de ese hábito de cuestionar a las mujeres públicas por su aspecto físico o su adaptación a la moda, como si la gestión y el discurso tuvieran que conjuntarse con el peinado. El día antes había leído un artículo titulado La liberación de Hillary, donde se muestra a una señora Clinton feliz por acercarse a los sesenta y no tener que avergonzarse de sus gafas de miope o su imagen poco agraciada. Se ha pasado media vida deseando ser más alta, más delgada, más bella, aunque no más rubia, con la certeza de que ellas lo tenían más fácil. En la juventud creía que las mujeres poseedoras del don de la belleza no sufrían …