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Mostrando entradas de octubre, 2008

PASEO DOMINICAL

Despertar una luminosa mañana de domingo con la serenidad de que tienes todo el día por delante, vestirse las mallas, la camiseta de algodón y los zapatos deportivos.
Hace algún tiempo descubrí que el paseo matutino es uno de los placeres más baratos que te puedes permitir y llega un momento en que no puedes prescindir de la bocanada de aire fresco y el silencio de las calles vacías.
Enfilo la Alameda de Santa Eufemia sin cruzarme con nadie mientras observo apresuradamente los escaparates que surgen a mi paso.
A veces, en la parada del autobús me encuentro a algún personaje solitario y soñoliento, con la ropa del sábado arrugada. Imagino que ha despertado de una noche de pasión en una cama ajena y se retira a descansar con el aroma de otra piel aún pegada a la suya.
De pronto, en la rotonda del Instituto casi me paraliza la alarma. Soy hija de la transición y no puedo dejar de asustarme al ver congregada a mucha fuerza de orden público, lo del lechero que llama a tu puerta se quedará para…

TIEMPO DE CEREZAS

Hace unos días apareció en los escaparates de las librerías una novela titulada "El tiempo de las cerezas". Pero yo había escrito estos ¿versos? mucho antes.

Tiempo de cerezas

La mirada limpia, la sonrisa presta,
los pies descalzos, las manos tiernas.
Dulzor de horas que apaga la lenta,
inexorable andadura.
Atrapar la imagen del tiempo presente,
una foto presa del instante que huye.
Arena de playa entre mis dedos.
Viento del poniente que arrastra
cansadas nubes de otoño.
Acaso sea posible detener
la llegada del invierno,
quedarme por siempre a descansar en este tiempo de cerezas

LA MIRADA VIOLETA

Considerar que la educación, y más concretamente la coeducación, puede por sí sola cambiar los roles de género inherentes al trabajo reproductivo no es más que una falacia, de una simplicidad tal como pensar que la educación vial en la escuela acabará con las muertes en la carretera.
La escuela no deja de ser un reflejo de la sociedad en la que está inmersa. Es permeable a los valores y los modelos que la rigen. Sin embargo, en ocasiones se transforma en una burbuja, cuyos valores y modelos se posicionan frente al mundo “exterior”. Cooperación, igualdad, convivencia pacífica, integración y tolerancia frente a “Escenas de matrimonio” y “Sin tetas no hay paraíso”.
¿Qué podemos hacer, pues, en este escenario artificial que refleja los estereotipos patriarcales al mismo tiempo que pretende defender valores como el respeto, la no violencia y la igualdad, constituyéndose en uno de los dos polos de la dialéctica entre el ser y el tener?
¿Es posible actuar para cambiar estos roles? Frente a nos…