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Mostrando entradas de octubre, 2010

MIGUEL HERNÁNDEZ Y MARIBEL

A Maribel

La maestra llegó a clase preocupada. Corría el año 1978 y ella impartía clases en una escuela pequeña de un pueblo jornalero de la campiña sevillana. Natural de Valencia (Ché la llamaban los íntimos), se enamoró de un cordobés y terminó viviendo en Sevilla. Después de acabar sus estudios de Asistenta Social decidió ser maestra porque era lo único que se podía estudiar en Córdoba. Aquella mañana llegó la maestra un poco triste a la clase de octavo de EGB donde sólo había 17 niños y niñas. Había recibido una visita de inspección y la inspectora le había dicho muy seria:
-¡Mucho Miguel Hernández! ¡Mucho Miguel Hernández! Pero...¿Y Garcilaso?

Entonces se fue a la pizarra y escribió:
Sonreír con la alegre tristeza del olivo.
Esperar. No cansarse de esperar la alegría.
Sonriamos. Doremos la luz de cada día
en esta alegre y triste vanidad del ser vivo.

Me siento cada día más libre y más cautivo
en toda esta sonrisa tan clara y tan sombría.
Cruzan las tempestades sobre tu boca fría
como sobr…

La maestra analógica y el alumnado digital

La tutora de este grupo de sexto es una maestra analógica que a punto estuvo de caer en el precipicio de la brecha digital de género. Tuvo la suerte de toparse como compañera a Lola y desde entonces está montada en este carro de las TIC, aunque a veces se asombra de su arrojo al emprender aventuras de las que no sabe si saldrá indemne. Desde el curso pasado, la clase tiene un blog de aula pero como la temeridad de la maestra no conoce límites, este año también cuentan con un blog para inglés y francés. Por si fuera poco se han propuesto que cada niño y cada niña tenga su blog personal.Todo habría ido sobre ruedas si los demonios de las TIC ( que haberlos haylos, como las meigas) no se hubieran aliado contra la maestra. Una mañana, se plantó ella tan ufana con su fantástica pizarra digital a explicar cómo se hacía un blog en blogger y he aquí que le piden verificar la identidad y un número de teléfono móvil.-Ni pensarlo, dijo a su alumnado. No vayáis a dar ningún teléfono. Lo intentare…