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Mostrando entradas de marzo, 2013

Defensa de la poesía

”Conbidar le ien de grado, mas ninguno non osava” -Mamá, ayúdame, por favor, que no entiendo el castellano antiguo. -Coge el glosario y lo leeremos juntas. Verás cómo te va a gustar el Mío Cid. La madre intenta explicar la escena. El guerrero duro como el acero, triste, cansado, cubierto de polvo, sediento. La ciudad silenciosa, las puertas cerradas, el miedo que se palpa en Burgos. “ que perdiere los averes e más los ojos de la cara” Aparece una niña de nueve años. Nueve años. Pequeña, tierna, ingenua niña de nueve años que habla al guerrero erguido sobre el caballo. “Esto la niña dixo e tornós pora su casa” Muchos años atrás, en la escuela de magisterio, algunos de sus compañeros canturreaban la entrada del Cid en Burgos. A ritmo de un compás flamenco acompañaban los versos con palmas: “De los sos ojos tan fuertemente llorando, tornava la cabeça i estávalos catando.” -Ya voy entendiendo. Creo que puedo continuar sola. La madre se lamenta de no poder transmitir la emoción de la escena, la fragi…

La vida en serio

Tienes 14 años y nunca has visto el mar. El autobús, que arrancó antes de que clareara el día, se acerca a la costa. Lo sabes porque el aire fresco que entra por las ventanillas llega cargado de sal. La noche anterior apenas conciliaste el sueño por los nervios del viaje. Nunca has viajado tan lejos. En la televisión en blanco y negro no se distingue el color del mar. Por más que hayas recorrido los océanos con Verne y Salgari, no podrías describir la sensación del agua salada rozando tu piel.
Los bocadillos, la tortilla de patatas y los refrescos aguardan en la nevera portátil pero a ti solo te interesa observar. En la bolsa guardas un libro de poesía. Quizás Machado, tal vez Neruda aunque lo más probable es que sea una antología de Miguel Hernández de la editorial Cátedra. En el verano del 77 todo acaba de comenzar: las primeras elecciones, las colas frente a las urnas, el primer viaje fin de curso, libertad sin ira libertad,… Tú no has visto el mar, tampoco sabes nadar. Alguien te …