domingo, 20 de diciembre de 2015

Sufragistas

En la sala más pequeña del multicines solo siete personas ocupaban sus asientos. De ellos, más de la mitad, pertenecían a mi familia. El resto, un espectador solitario que pasaba de los sesenta y una pareja de cuarentones. Fuera, en el mundo real, cuatro salas estaban destinadas a proyectar “Star Wars”, con familias completas disfrazadas de personajes de la saga de George Lukas.
“Sufragistas” se anuncia como la mejor película del año. No me considero tan cinéfila como para corroborar o negar dicha afirmación. Entre otras cosas, porque yo fui a verla por motivos puramente ideológicos.
No es casual que en España se estrenara el último día de campaña electoral, la primera vez que los derechos de las mujeres han formado parte de los debates electorales.
En los trailers  puede parecer que se trata de una película coral. Sin embargo, asistimos al proceso de compromiso con el movimiento sufragista de Maud,  trabajadora en una lavandería.
-“Nací en la fábrica”, declara ante el primer ministro.
Con los tonos grises de la Inglaterra de principios de siglo se desgrana la injusticia en la que vive: diferencia salarial, condiciones laborales insalubres, doble jornada, acoso sexual en el trabajo, violencia machista,…
Su creciente compromiso la llevará a la cárcel y a que su marido la expulse de casa y le impida ver a su hijo.
Al salir del cine, estuve reflexionando sobre su aplicación didáctica, pues resulta muy adecuada para ESO y Bachillerato. Aquí se me plantea mi primera duda: si el movimiento feminista es esencialmente pacifista, ¿por qué esta película pone el foco en los actos violentos? ¿Cómo se plantea en el aula al mismo tiempo que la cultura de paz?
Además, siento que la película no está completa. Por un lado, los problemas de las mujeres se plantean muy superficialmente mientras el argumento se centra en la radicalización del movimiento feminista.
Por otro lado y más importante (mi segunda duda),  no existe una conciencia de clase por parte de la protagonista. No se hace ninguna referencia al movimiento obrero, como si la explotación que sufre Maud solo dependiera de su condición de mujer, sin tener en cuenta que lo está doblemente, como mujer y como proletaria.
A pesar de ello, esta película que muestra la lucha de las mujeres por el derecho al voto, es imprescindible. Debemos ir con nuestras hijas, nuestras amigas y también con los hombres que nos rodean, porque es fundamental hacer visible la lucha de las mujeres por la igualdad. Si nos paramos a pensar, no hemos avanzado tanto desde entonces, a pesar de ejercer el derecho al voto.
También es de agradecer una película escrita, dirigida, protagonizada por mujeres, pero dirigida a mujeres y a hombres.
Y aunque los derechos de las mujeres hayan entrado en campaña, solo podemos elegir a hombres como candidatos a la presidencia del gobierno.
Nos queda, en fin, mucho camino por andar.