lunes, 23 de septiembre de 2013

Nos faltan


Los lunes por la mañana, el metro de Sevilla huele a puchero. También a albóndigas en salsa, lentejas con chorizo y croquetas caseras de pollo. Las maletas en el suelo de los vagones los delatan. Vienen cargadas de fiambreras que las madres fueron llenando durante el fin de semana.
La muchacha de larga melena ondulada subía en la estación del Prado de San Sebastián. Parloteaba sin tregua con su compañera en su afán por hacerla partícipe de las novedades del fin de semana. Movía las manos para dar más énfasis a un discurso enhebrado con el ceceo propio de la Sierra Sur. Entre el gentío del vagón, yo me quedaba perpleja ante su oratoria y la imaginaba en un estrado defendiendo sus argumentos con valentía.
Los muchachos que se sentaban juntos venían del mismo pueblo. Se apeaban siempre en San Bernardo. Tal vez estudiaban magisterio o psicología, quizás económicas o derecho. Sus apuntes estaban subrayados con rotuladores de colores vivos: amarillos, rosas, naranjas, azules,... Se pasaban los folios, se preguntaban el tema y corregían las dudas con un bic azul.
Una chica silenciosa aprovechaba para acabar unas actividades de inglés. Escribía con un lápiz y no temblaba su pulso a pesar de la velocidad. Parecía tan concentrada que procuraba no moverme para no molestarle. Tal vez preparaba el B1 para obtener el grado o querría obtener una beca Erasmus.
A medida que abandonaban el metro notaba sus ausencias aunque el olor de las fiambreras persistía en el ambiente. Habían subido y bajado a lo largo del trayecto: en el Rectorado de la Universidad de Sevilla, en el campus de Nervión, en la Universidad Pablo de Olavide,...
Tenían rostros y voces concretos. Aportaban cada mañana la alegría del camino por andar, de los sueños por llegar.
Este curso, medio punto les impedirá a muchos y muchas acceder a la matrícula gratuita: 10.000, dice el ministro; 22.000, afirman los rectores. Un seis y medio provocará que un tercio de estudiantes no pueda costear un alquiler y un transporte desde el pueblo. El curso pasado, 24.520 estudiantes menos se beneficiaron de beca, 578.549 no pudieron obtener ayuda para material. Este curso, un cambio en los umbrales de renta también impedirá a muchos jóvenes continuar sus estudios. 
Números, cifras, porcentajes, ... Quienes deciden los números no conocen sus rostros, no visitaron  sus pisos de estudiante, jamás probaron el contenido de sus fiambreras.
Esta mañana, el metro avanzaba más vacío. Corría por él una suerte de desaliento intangible.
Esta mañana he comprobado que me faltan.
Nos faltan.

1 comentario:

Manuel López dijo...

Muy bueno, como siempre, Pepa.