domingo, 19 de mayo de 2013

LIBRE Y GRATUITO


-¿Dónde estará?, me pregunto.
La imagen se muestra nítida en mi mente: el fondo violeta, las letras blancas en cursiva, el cuadrado perfecto.
Me agacho bajo la mesa de estudio de A.
-Mira en esa estantería, A. ¿No ves una máquina de escribir?
Mi hija mayor se impacienta. Está haciendo problemas de genética con una compañera por Skype mientras busco una vieja Olivetti negra.
M entra en la habitación y señala encima del armario. Aparecen dos máquinas de escribir, una blanca y otra negra. Cuando sostiene la Olivetti, una leve nube de polvo se extiende por el dormitorio.
Pienso en A, en la genética, en las herencias maternas en forma de alergias, en los miles de millones de ácaros pululando por su dormitorio mientras comparte dudas por Skype.
C me grita desde el salón:
-¡No encuentro la cámara de fotos!
Reniego y maldigo de esta casa en la que nunca encuentras lo que necesitas.
-Pues trae mi móvil, contesto.
Mis hijas no entienden que quiera hacer una foto a una vieja pegatina violeta que lleva décadas adherida a una máquina de escribir, un trasto inútil que piensan heredar como la alergia a los ácaros.
Durante las últimas semanas leo y escucho antiguos argumentos, debates que creía superados. Hablan de plazos, malformaciones, riesgos para la salud de la madre. Mis oídos no dan crédito a tanto desatino.
Me niego a replicar. No estoy dispuesta a regresar al pasado.
No regresaré a un país donde las niñas mis amigas parían a los quince años.
En este país ninguna muchacha abandonará el instituto para casarse.
Ninguna joven aparcará la carrera para cuidar a un bebé que no desea.
Las mujeres no volverán a tomar agua hervida en estropajo para abortar.
Ninguna chica hará el amor con el miedo al embarazo agazapado en la almohada.
Nadie se tirará por una escalera para perder el feto que crece en su interior.
Ningún bebé nacerá sin ser deseado
No pienso discutir sobre embriones y fetos, porque ese debate pertenece al pasado.
Esta tarde de domingo he rescatado la vieja pegatina violeta. La usaré como un talismán para proteger a mis hijas, a mis sobrinas, a todas las niñas y muchachas que me rodean. Repetiré su lema como un mantra, como una oración laica.
No volveré a debatir este tema porque hace treinta años ya lo tuvimos claro:
Libre y gratuito”



3 comentarios:

Puerto Blázquez Carpallo dijo...

Cuenta conmigo, compañera.

pepabb dijo...

Son tantos frentes los que tenemos abiertos, que no damos abasto.
Un abrazo, Puerto

Anónimo dijo...

Pues sí, es tremendo que tengamos que recuperar nuestras pegatinas viejas. Gran paso atrás, sólo espero que aprendan las izquierdas y gobiernen con la misma mano dura que éstos, que luego los vemos hasta yendo a misa y poniéndoles pañitos calientes a los de derechas. Marian Moreno.