miércoles, 28 de noviembre de 2012

Dolor del niño triste


Un niño triste al final de la clase. Un niño enclenque, solitario, silencioso, con el pelo sucio y el chándal barato muy gastado. A veces se sentaba solo, no porque él lo hubiera elegido, sino porque su tutora así lo decidía: no había hecho los derechos, olvidó el material, suspendió un examen...
A la maestra le consumía la rabia, pues solo veía un niño triste y solo, una madre pobre y superada por las circunstancias.
Un niño triste rodeado de uniformes, de camisetas de marca y móviles de última generación.
La maestra se hacía la olvidadiza si no llevaba el libro o no tenía hecha la tarea. Le alababa su aptitud para el idioma, su pronunciación casi perfecta sin academias ni clases extraescolares.
¡Era tan poco lo que podía hacer para aliviar su tristeza!
Hoy lo ha encontrado en la calle, junto a la biblioteca, cargando a la espalda su pesada mochila. El niño, tan pequeño, ahora estudia en el instituto.
-¿Vas a la biblioteca a estudiar?
-A hacer los deberes, ha respondido.
Con su sonrisa triste y tímida, lo ha seguido con la mirada hasta que lo ha visto entrar en el edificio.
Y ha pensado, una vez más, cuánto le duele este niño triste.

2 comentarios:

Manolo dijo...

Intensamente tierno y real. Se llega a sentir su alma amoratada por los golpes que le da la vida.
Hermosamente triste.
Un abrazo

pepabb dijo...

Gracias Manolo