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CUENTA CONMIGO

A Lina Gallardo

Desde hace unos meses me rondaba un estribillo por la cabeza:

“¿A donde se fueron los héroes de mi juventud?”

No hacía más que dar vueltas y no recordaba la letra, sólo el estribillo:

“¿A donde se fueron los héroes de mi juventud?
¿Dónde estarán?
Me he sentado a esperar en la puerta
Por verlos pasar y volverte a soñar”

Venía a mí la imagen de Rosa León y su voz inconfundible aunque no recordaba el título de la canción.
De un tiempo a esta parte no me gusta lo que veo, no me gusta lo que oigo y no me gustan muchas cosas que leo. Y mi mente, que a veces practica el libre albedrío, se puso a tararear el estribillo.
Ayer estuve de interventora en una mesa de las elecciones sindicales. No es que yo sea especialmente sindicalista, siempre ando muy liada con el trabajo y las niñas para bajar a Sevilla a las asambleas. Pero mi amiga Lina tiene la habilidad de enredarme: ir de bulto en las listas de las elecciones municipales, acompañarla de apoderada, recorrer las manifestaciones saludando a diestro y siniestro,... Además me lo pidió Miguel Albéndiz, delegado de CCOO, que siempre está dispuesto a acudir cuando se le llama y en más de una ocasión ha escuchado mis penas laborales.
Y esa canción, que no me daba tregua.

¿A donde se fueron los héroes de mi juventud?

Estoy de acuerdo en que los sindicatos mayoritarios han cometido errores, que deberían revisar muchas cosas, entre otras, no tener la mano tan rápida para firmar con la Administración determinados acuerdos.
Pero si escuchas a alguna gente da la impresión de que los sindicatos son los culpables de la crisis, los recortes, la reforma laboral, y de que los parados dejen de cobrar los 420 euros. Y el personal que me rodea se encoge de hombros y asume que es inútil hacer huelga o manifestarse, se cruza de brazos y espera a que pase el temporal.
Así que yo, acostumbrada a ir a contracorriente e intentando acallar esa voz que me seguía canturreando, me fui al CEIP Argantonio de Castilleja de Guzmán que dirige mi amiga Carmela, a ejercer como interventora de CCOO.
Cuando iba de camino recordé la ilusión que mi hermana y yo compartíamos cuando participábamos como interventoras o apoderadas en los diferentes comicios de la década de los ochenta. Lo vivíamos como un rito, como una fiesta, la fiesta de la democracia recién estrenada.

¿Dónde estarán?
Me he sentado a esperar en la puerta

Ayer, el ambiente era distinto. Siete maestras y un maestro jovencísimo formábamos la mesa. Todo parecía gélido y gris en la pequeña biblioteca, hasta que apareció un grupo de infantil que acompañaba a votar a su maestra. En ese momento, la presidenta de la mesa, haciendo gala de sus dotes pedagógicas, les fue mostrando la urna, las candidaturas, el carnet de identidad. El colegio había elegido el día dos para conmemorar la Constitución y la visita a la mesa de las elecciones sindicales era parte del programa. Entonces, por un momento, me pareció percibir la ilusión de la democracia en los ojos de los niños y las niñas que veían por primera vez cómo se introducía un sobre en una urna.

“¿A dónde se fueron los héroes de mi juventud?”

Se fueron sucediendo grupos del colegio, que se iban alternando con votantes. A la una, entró a saludarnos el alcalde del pueblo, que había sido invitado a intervenir en una actividad del centro que imitaba el formato del programa “Tengo una pregunta para usted”.
Mientras, entre voto y voto, entablé conversación con la compañera de UGT y terminamos hablando de escuela, de coeducación y de blogs, pues también era coeducadora y estaba haciendo un curso de blogs on line. Nos apropiamos del ordenador de la biblioteca y nos paseamos por la blogosfera coeducativa; bajamos fotos de Flicrk; colgamos vídeos en su recién estrenado blog; pusimos algunos gadgets.
A las siete empezó el recuento, sólo para reafirmar el ascenso imparable del CSIF y el descenso anunciado de los sindicatos de clase. En mi mesa, CCOO sólo había obtenido un voto, el mío. Aunque eso, a mí, habituada a perder siempre, no me entristece. Lo que realmente me preocupa es la desesperanza, la desilusión, la ausencia de rebeldía.
Esta tarde, tecleé en google el estribillo que me persigue de forma incansable y hallé, por fin, el título: “CUENTA CONMIGO”


Cuenta conmigo
(Chris de Burg / Letra en español: Victor Manuel)

La noche está en mi
Abajo la niña, durmiendo, parece feliz
Su espíritu es libre como alguna vez fuimos todos
¿Qué quedó en ti?
¿A dónde se fueron los héroes de mi juventud?
¿Dónde estarán?
Me he sentado a esperar en la puerta
Por verlos pasar y volverte a soñar
Sin echarme a llorar, sé bien
Que cuando amanezca estaré
Dispuesta a luchar
Fuimos dejando jirones de aquel corazón
Y cargamos detrás
Algunas ideas que ahora se pudren al sol
Hay tanto por hacer
Hay tanto que aprender
Hay tanto que cambiar
Cuenta conmigo
Puedes siempre contar
Sálvame con tu luz
Dame tus ojos que ven
Misterios el tiempo
Toda esa gente que vive mirando hacia atrás
¿No se cansarán?
No supimos hacer una historia con un buen final
¿Para qué?
De vosotros vendrá el futuro imposible de ayer.



Comentarios

Carmela ha dicho que…
Gracias, Pepa. Merece la pena romper la rutina y enseñar las cosas "en vivo". Todo es más alegre cuando lo vemos a través de los ojos de los niños.
Tina ha dicho que…
Muchas gracias Pepa, son muy interesantes tus reflexiones, yo también sentí algo especial al ver esas caritas tan expectantes e ilusionadas.
pepabb ha dicho que…
Tina, Carmela: me quedé gratamente sorprendida de la alegría y el cariño con que ejercéis vuestro trabajo.
Miguel ha dicho que…
Magnífico tu blog y estupendo tu artículo sobre las elecciones y la democracia. En las elecciones sindicales ha ganado esta vez la derecha; pero en las políticas, votes lo que votes, la derecha simpre gana. Tengo la sensación de que sin darnos cuenta, nos han sustraído la soberanía popular, esa de la que habla la Constitución. Los organismos de control económico (los mercados o como queramos llamarlos) imponen sus criterios y hacen cambiar los programas de los partidos gobernantes. ¿Hasta cuándo vamos a consentirlo?
pepabb ha dicho que…
Bienvenido, Miguel, a este blog. Estoy de acuerdo contigo. La democracia la debemos reconquistar y hacerla cada día, con algo que hemos perdido y que se llama participación ciudadana. Eso creo.
Anónimo ha dicho que…
Cuando lo he leído, en mi cara se dibujó una sonrisa y mis ojos eran dos cristales brillantes Gracias Pepa por emocionar en un día gris,(¡Y mas escuchando a Rosa León!)
Lina
pepabb ha dicho que…
Lina, yo soy la que tengo que agradecer que siempre estés tirando de mí.
CARMENCA ha dicho que…
Me ha gustado mucho leer tu entrada, como siempre me he sentido muy identificada y me apena escuchar esa ola de antisindicalismo que nos cae.
Siempre contesto lo mismo: si nos va mal con "ellos", no quiero ni pensar dónde estaríamos si "ellos" desaparecieran.
El ambiente de la democracia no nos invade precisamente y nos olvidamos que los sindicatos en este caso, pero también los partidos políticos, solo son lo que tienen detrás y por lo tanto si nuestra participación en ellos fuese constante, fuerte, implicándonos en el día a día nuestra democracia sería mucho mas fuerte, pero parece que la mayoría de la gente quiere que mientras está tranquilamente sentada en su sofá haya un puñado de personas que se tomen la molestia de organizarle la sociedad y la vida y que además lo hagan siempre a su gusto y sin coste o esfuerzo por su parte.
Anónimo ha dicho que…
Es triste como se pervierten conceptos como sindicalismo de clase. CCOO y UGT no pueden ser sindicatos de clase si se han convertido en grandes empresas que gestionan millones de euros de subvenciones en concepto de formación por parte de la Administración. Están atados por lo que le deben al poder y no son más que un engranaje más del mismo.
Sindicatos de clase los hay, pero hay que buscar en otras siglas para encontrarlos.
Afortunadamente hay vida más a la izquierda de CCOO.

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