domingo, 2 de junio de 2013

Carta de verano


A Amelia
Esta tarde de junio en la que la brisa se pasea apacible ahuyentando el calor, antes de que el verano se instale con su dominio de fuego, retomo con sosiego la carta que envías.
Tiene mucho mérito, amiga, haber guardado mis misivas durante tres décadas. Pienso en las cajas que las cobijaron, en los sobres que las albergaron y en las mudanzas que sufrieron sin que alteraran tu apego a estos folios emborronados en tinta.
En el verano del 82 todo era aún posible. A lo largo de los cuatro folios que has escaneado aparece una caligrafía redonda, pequeña y cuidada de quien conserva resquicios de la infancia.
La sencillez de mi prosa me provoca el sonrojo que no causan los temas. Tus temas, me dices, amiga: la política, la igualdad, la poesía,... Y los amores, los chicos, la amistad.
En el verano del 82 trabajaba por el día y estudiaba por la noche las asignaturas que mi mala cabeza había suspendido en ese afán por perseguir los problemas y capturar la vida.
Esos veranos eternos, plomizos, abrasadores, que yo odiaba con todas mis fuerzas, invitaban a leer durante la siesta y escribir largas cartas a las amigas mientras esperaba ansiosa que llegase el otoño.
Cuatro folios amarillos y un bolígrafo bic cristal donde deambulo de un tema a otro como si fuera una vagabunda de ideas para acabar improvisando un poema.
Me emociona, amiga, que hayas rescatado mis cartas del fondo de un trastero para colocarme delante del espejo de lo que fui: más joven, más inocente, más ingenua.
Mientras leía la carta regresaron a mi mente todas las imágenes de aquel verano del 82. Podía sentir el sudor atrapado en mi piel y oler la dama de noche del patio de mi casa. Mi espalda se doblaba de cansancio pero mi corazón rebosaba esperanza.
En el verano del 82, en el umbral de la vida, te escribí esta carta en la que compartía mi horror por las matanzas de Israel en Palestina. También en esto, amiga, hemos avanzado poco.

1 comentario:

Clase 2º A dijo...

Hola Pepa. No sabes como me emociona lo que escribes.Aunque estaban en un trastero, en esa caja guardo recuerdos de toda mi vida. Lo importante es la esencia no el frasco que la guarda. Además la caja la he ido renovando y es la mar de chuli. Un besazo.