L. tiene 10 años, es pequeña y silenciosa y me mandó un correo electrónico hace unos días: -“He escrito varios comentarios en el blog . No sé qué me pasa al principio de las vacaciones, no me acostumbro y echo de menos el colegio”. -“A mí me pasa lo mismo”, le respondí. Cuando comienzan las vacaciones, me pasa como a L. Experimento una especie de vértigo que me impulsa a llenar el día con infinidad de actividades, planificar el tiempo que se me antoja vacío. Así me sentía hace dos años cuando escribí un texto titulado “Odio el verano” que envié a mis compañeros y compañeras del colegio. Hubo quién me contestó, entre divertido y asombrado por mi espontáneo estallido literario. Hasta entonces, yo sólo había escrito para mí misma, sin concederme la tentación de buscar lectores/as. Hace dos años, en esa hiperactividad que me ataca la primera semana de julio, decidí poner en práctica mis recién adquiridos conocimientos tecnológicos y hacer ¡YO SOLA! un blog. La tecnología y yo nunca nos hab...