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MIÉRCOLES DE POESÍA

"Escribir es una manera de construir sueños" M. Duras A veces me olvido. Entonces B., con sus enormes ojos sonrientes me susurra: - Hoy toca poesía. - Gracias, secretaria, tienes razón. Abro el cuaderno y les recito los versos del miércoles. Apenas dos semanas después de comenzar le curso les pedí que me describieran. En todas las descripciones yo era guapa y delgada. - ¡Qué pandilla de mentirosos y mentirosas!, les recriminé entre risas. Pero Lu, pequeña sabia de 10 años, me descubrió: -Mi maestra es bloguera y le gusta la poesía. Durante este curso estudiaremos a Federico García Lorca. Cada miércoles leemos versos, desentrañamos el sentido de las palabras, admiramos metáforas y nos dejamos impregnar por el ritmo, la rima, la música y la magia del lenguaje poético. Es preciso escribir los versos con letra clara, en una hoja nueva del cuaderno e ilustrarlos con un dibujo que los represente, como si se tratara de un rito. Me admiro de ...

SINSABORES DE OTOÑO

La primera lluvia de otoño siempre nos coge desprevenidas, aunque llevemos semanas ansiando el cambio de estación. De pronto estas gotas ruidosas e intempestivas nos recuerdan que no hemos sacado la ropa de invierno, que los armarios están repletos de mangas cortas y debemos, sin más demora, arrinconar las sandalias. En la cocina, C. se afana en preparar buñuelos de bacalao. A cada momento busca a las niñas con el plato en la mano: -Prueba un buñuelo. ¿Qué te parece? -No, papá, no son como los de la abuela. -Ya sé que me he pasado con el perejil, reconoce. -No es solo el perejil, le falta algo. -Quizás he puesto poco aceite, ella me dijo que bastaba una cucharadita. Mientras C. fríe buñuelos de bacalao, a su lado, un frutero aguarda a que los persimones maduren. No me agrada esta fruta porque la comparo con la dulzura gelatinosa de los kakis. Comerlos con cucharita haciendo malabares para que no resbalen es uno de los placeres más gratos del otoño. Pero últimamente resulta muy difí...

DIECISIETE

Aunque hace algún tiempo que le ronda este post por la cabeza, no deja de pensar que se apresura al escribirlo, que debería esperar al próximo verano, aguardar al menos a que acabe este curso escolar recién estrenado. Ha acogido al nuevo grupo de niños y niñas de quinto de primaria a los que acompañará durante dos cursos y le aterra recibir informes, consultar los expedientes de las 25 criaturas de cuyo aprendizaje será responsable. Prefiere tener paciencia, observar, no presionar y ofrecer esperanza a la chiquillería aterrada por las calificaciones, a las familias frustradas por las etiquetas. Durante este verano ha asistido una vez más al asombro que le produce su hija mayor, con los diecisiete años acabados de estrenar. Algunas tardes, intentaba sortear la siesta en su dormitorio de adolescente. Junto a las paredes forradas de libros, las placas de ciudades europeas, pegatinas de conciertos y héroes de cómics surgían los peluches, las muñecas y los coches eléctricos sin ningún compl...

RETORNO A AMSTERDAM

"...Yo pienso en cómo ha pasado el tiempo y te recuerdo así." Gil de Biedma Cervantes definió hace más de quinientos años la relación entre lectura y viajes ( El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho ). Al leer y viajar intentas, de alguna manera, experimentar otras vidas, convertirte en otra persona diferente a la que habitas cada día. En una sola existencia carecemos del tiempo suficiente para leer todos los libros o para viajar a todos los lugares que desearíamos. Son escasos los libros que releemos, solo aquellos que amamos apasionadamente. Mientras queden paisajes por contemplar, caminos que recorrer, ciudades donde perderse, parece una insensatez regresar a un lugar que ya visitaste. Hace diecinueve años pasé un par de días en Amsterdam. La ciudad me dejó un grato recuerdo: calles tranquilas, paseos entre canales, bicicletas y jóvenes sentados en el suelo de la plaza Dam. Aunque el famoso Barrio Rojo me pareció deplorable. Las mujeres exhi...

Elogio de la lavadora

Durante la última semana se sienta frente a ella cada mañana para vigilarla. Últimamente no marcha bien y sabe que esta vez no es un achaque de la edad. Ha alcanzado hace un mes la mayoría de edad, que en su caso se puede considerar un récord de longevidad. A veces se le sale el agua, otras veces no desagua o no coge el suavizante. Hay ocasiones en que tiene que iniciar el lavado hasta tres veces. La habría cambiado por una nueva si los técnicos que la habían reparado no se lo hubieran desaconsejado. -Aguante con esta lavadora, señora, que ya no las hacen así, que las máquinas de hoy en día se estropean enseguida. Pero ahora ya no hay más alternativa que comprar una nueva. Mientras la contempla acude a ella una antigua imagen. En los años setenta llegaron a su pueblo las primeras lavadoras automáticas. La madre de su amiga se colocaba junto a la máquina recién comprada, expulsaba a la familia de la cocina y se sentaba a observar, presa de emoción, cómo giraba la ropa dentro de la ven...

Punto y seguido

La maestra que aquí escribe no puede separarse de la persona que siente, ni de la madre que intenta cuidar a sus vástagas, ni de la mujer que anda por el mundo procurando levantarse cada vez que tropieza, a pesar de que lo hace continuamente. Por ello cada vez que despido a un grupo de sexto del que he sido tutora durante dos años, sufro una especie de desgarro emocional del que tardo un tiempo en curarme. Este curso ha sido especialmente duro, en lo profesional y en lo personal. Cada año me planteo hacer mi trabajo lo mejor que puedo, lo mejor que sé y continuar aprendiendo para ver si alguna vez termino de conocer este oficio. Pero me asalta la constante preocupación por los errores cometidos cada día, por superar lo que me falta, por no atender como se merece a algún niño, a alguna niña. Ejercer como tutora, especialista y coordinar el Plan de Igualdad en un centro con muchas unidades puede provocar una dispersión que procuro mitigar con dedicación y esfuerzo aunque no estoy segura ...

BREVAS

En las bolsas de la frutería se acumula el verano: cerezas, melocotones rojos, peras de San Juan, nectarinas, albaricoques, nísperos y una enorme sandía. Faltan las brevas, humildes y austeras, hermanas madrugadoras de "los higos morados con su cristalina gotita de miel". Aún no las ha probado y añora la aspereza de su piel al pelarla con los dedos. Se esmera en organizar la explosión de colores que inunda la nevera al tiempo que guarda sus pensamientos. Hay demasiada fruta, no sería lógico lanzarse a la calle a buscar brevas por un simple antojo y ella no es persona proclive a dejarse arrastrar por ellos. -¿Ha venido el frutero? le preguntó él durante el almuerzo. Cuando lo llamé esta mañana se le habían terminado las brevas pero vi en el mercado unas enormes con una pinta estupenda. Por la expresión de su rostro sus hijas se echaron a reir. -¿Por qué te gustan tanto las brevas y los higos , mamá? Pensó que era difícil de explicar y recordó los versos del poeta que, como ell...