Ir al contenido principal

Entradas

CONJUGAR LA VIDA

Hay momentos en los que las palabras van a tu encuentro para ayudarte a buscar la salida. Abres un libro y aparece una historia en la que te ves reflejada. Sientes cómo te envuelve la atmósfera y llegas a percibir los aromas que rodean a los personajes. Hace unos años, yo era apenas una sombra que recorría los pasillos de un hospital. Un sábado, leyendo El País descubrí un poema que parecía pensado para mí. Lo recorté y lo guardé entre los libros que iba leyendo. Un día lo perdí y sólo logré memorizar los últimos versos. En diciembre pasado lo volví a encontrar, amarillento, escondido en un libro de gramática, como por arte de magia, en el justo momento en que lo necesitaba. Espero no volver a perderlo. PEQUEÑA LECCIÓN DE GRAMÁTICA Ahora que crees volver a estar sola y quieta y un poco lastimada del miedo del invierno y de las calles o quizás escondida – como una colegiala – por las habitaciones de la adolescencia, aquí quiero avisarte entre palabras de compañía no exactas, no suci...

LISBETH SALANDER:¿UNA HEROÍNA DEL S. XXI?

El autor sueco Stieg Larsson ha alcanzado el éxito editorial del momento en España con la publicación de dos de las novelas de su trilogía Millenium. El relato de acción y aventuras protagonizado por el periodista Mikael Blomkvist nos conduce por trepidantes investigaciones en las que aparece la cara más sórdida del idílico país escandinavo. Sin embargo, no es el argumento lo que me ha cautivado de “Los hombres que no amaban a las mujeres” y “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”, tampoco la constante referencia a la literatura sueca caracterizando a sus protagonistas como Kalle Blomkvist y Pippi Calzaslargas. Tengo la impresión de que el personaje de Slibeth Salander presenta rasgos únicos, que nunca hasta ahora habían aparecido en la heroína de una novela de acción. Con un físico nada atractivo, enclenque y poco agraciada, padece fobia social, revela un pasado difícil y antecedentes psiquiátricos. Se muestra en la primera novela tan alejada del personaje de Mik...

AVENTURA NAVIDEÑA

Domingo, 21 de diciembre de 2008 Ana está tumbada frente a la chimenea. Lee la revista de Historia de National Geographic que compró esta mañana en Villanueva de los Castillejos. Ayer, cuando llegamos al Puerto de la Laja, pensé que había acertado en la elección. Venía huyendo del jolgorio navideño; aturdida por luces de colores y papel de regalo; asqueada de belenes y árboles de navidad; agobiada por la inevitable elección: ¿Reyes Magos o Papá Noel? Había buscado un lugar sin coros de villancicos, cajeros automáticos ni Corte Inglés. Cuatro gallinas picoteaban libremente la hierbecilla fresca que crece entre el empedrado. Esta escena me convenció de que había llegado al paraíso. Supongo que los ricos heredan bienes, cortijos o paquetes de acciones. A los pobres sólo nos transmiten los sueños. Yo recibí de mi madre la imagen más idílica de su terrible infancia. Ella era una niña que cuidaba pavos y gallinas en un cortijo de olivar cerca de Bujalance, en la provincia de Córdoba du...

ATARDECER EN PUERTO DE LA LAJA

Sábado, 20 de diciembre de 2008 Las lajas son láminas de pizarra, la piedra que moldea estas suaves colinas entre las que discurre el Guadiana. Un amplio ventanal se abre sobre el río, que serpea sin prisas, esquivando los sauces amarillentos que lo bordean y se resisten a penetrar en el invierno. Rescoldos anaranjados se reflejan en el cristal, crepitar del fuego en la chimenea. En la otra orilla, en Portugal, los cerros se difuminan en este atardecer soleado, regalo antes del solsticio.

El funeral

Todos los rostros desfilan ante mí, pero yo no estoy aquí. Los rostros surcados de imposibles arrugas. Ojos que me buscan entre el gentío; manos que aprietan sin pasión; labios que musitan palabras mil veces repetidas. Pero yo no estoy aquí. Son los rostros de mi infancia. La vida los ha zarandeado en un gran terremoto. Ha cubierto de blanco sus cabezas y ha moldeado sus caras como si fueran de arcilla. Me persiguen sus miradas, me atosigan sus frases de aliento, me ahoga el calor de sus cuerpos. Pero yo no estoy aquí. Un rumor de llanto recorre el pasillo. Un conato de risas ha sido abortado. Pero yo no estoy aquí. Esta mañana, fuimos al campo. Para cruzar un arroyo mi padre me cogió en brazos. Entre las cañas maullaban unos gatitos abandonados. ¿Quién es capaz de dejarlos ¿ Recorremos el camino de vuelta, los pies embarrados y los gatos en el regazo. Por la tarde, sobre la manta, en el frío suelo, mi padre me enseña a escribir palabras en el aire: mamá, papá, Pepita, peral, gato.

PASEO DOMINICAL

Despertar una luminosa mañana de domingo con la serenidad de que tienes todo el día por delante, vestirse las mallas, la camiseta de algodón y los zapatos deportivos. Hace algún tiempo descubrí que el paseo matutino es uno de los placeres más baratos que te puedes permitir y llega un momento en que no puedes prescindir de la bocanada de aire fresco y el silencio de las calles vacías. Enfilo la Alameda de Santa Eufemia sin cruzarme con nadie mientras observo apresuradamente los escaparates que surgen a mi paso. A veces, en la parada del autobús me encuentro a algún personaje solitario y soñoliento , con la ropa del sábado arrugada. Imagino que ha despertado de una noche de pasión en una cama ajena y se retira a descansar con el aroma de otra piel aún pegada a la suya. De pronto, en la rotonda del Instituto casi me paraliza la alarma. Soy hija de la transición y no puedo dejar de asustarme al ver congregada a mucha fuerza de orden público, lo del lechero que llama a tu puerta se quedará...

TIEMPO DE CEREZAS

Hace unos días apareció en los escaparates de las librerías una novela titulada "El tiempo de las cerezas". Pero yo había escrito estos ¿ versos ? mucho antes. Tiempo de cerezas La mirada limpia, la sonrisa presta, los pies descalzos, las manos tiernas. Dulzor de horas que apaga la lenta, inexorable andadura. Atrapar la imagen del tiempo presente, una foto presa del instante que huye. Arena de playa entre mis dedos. Viento del poniente que arrastra cansadas nubes de otoño. Acaso sea posible detener la llegada del invierno, quedarme por siempre a descansar en este tiempo de cerezas