Ir al contenido principal

Entradas

UNA MAESTRA

Hace más de veinte años que soy maestra. Pero antes había sido alumna de Universidad, de instituto, de escuela primera. Incluso fui alumna de escuela unitaria sentada en una sillita de anea. Yo lloraba por ir a la escuela y como no había pupitre mi madre me compró una sillita. Con la cartera encima de mis rodillas aprendí a leer y escribir. Con esto quiero decir que llevo desde los cinco años metida en un centro educativo, siempre público, por cierto. A lo largo de todos estos cursos he conocido una gran variedad de maestras: serias, tristes, estrictas, secas, indulgentes, alegres, tolerantes, cantarinas, apasionadas, afectuosas,... Te puedes encontrar con maestras de libro de texto, maestras tic, maestras de fichas, maestras de texto libre, maestras bloggeras, de juego cooperativo, de asambleas, maestras cuenta cuentos, muralistas, poetas, pintoras, pianistas, maestras bailaoras, cantantes,... Hoy he despedido a una gran maestra. Se jubila a los sesenta años (dichosa ella) no porque ...

Micro-macro machismos cotidianos

Escena 1 A una venta de pueblo con techo de cañizo imitando un chozo acuden familias y grupos de amistades para celebrar que aún disfrutamos de fines de semana: filetes empanados, berenjenas fritas, ensalada, patatas. Nada de delicatessen ni cocina de autor, un sitio asequible donde la chiquillería puede corretear en engulle la hamburguesa. El joven camarero nos trae la carta: -¿Quieren el menú para los niños? -¿Para los niños? pregunta C. alzando la ceja con su mejor sonrisa irónica. ¡Pero si somos cuatro niñas...! En la mesa de al lado, cuatro parejas jóvenes con niñas de tres o cuatro años y algunos bebés. Los varones se agrupan en una punta de la mesa, las mujeres al otro lado. En la esquina masculina, tres niñas con lazos de raso observan la pantalla de un ipad. La razón por la que están allí no es que sean cuidadas por los hombres de la familia, es que ellos son los dueños de la tecnología. Una de las niñas comienza a llorar. Uno de los hombres grita: -¡Elena, Elena! En la otra e...

MIÉRCOLES DE POESÍA

"Escribir es una manera de construir sueños" M. Duras A veces me olvido. Entonces B., con sus enormes ojos sonrientes me susurra: - Hoy toca poesía. - Gracias, secretaria, tienes razón. Abro el cuaderno y les recito los versos del miércoles. Apenas dos semanas después de comenzar le curso les pedí que me describieran. En todas las descripciones yo era guapa y delgada. - ¡Qué pandilla de mentirosos y mentirosas!, les recriminé entre risas. Pero Lu, pequeña sabia de 10 años, me descubrió: -Mi maestra es bloguera y le gusta la poesía. Durante este curso estudiaremos a Federico García Lorca. Cada miércoles leemos versos, desentrañamos el sentido de las palabras, admiramos metáforas y nos dejamos impregnar por el ritmo, la rima, la música y la magia del lenguaje poético. Es preciso escribir los versos con letra clara, en una hoja nueva del cuaderno e ilustrarlos con un dibujo que los represente, como si se tratara de un rito. Me admiro de ...

SINSABORES DE OTOÑO

La primera lluvia de otoño siempre nos coge desprevenidas, aunque llevemos semanas ansiando el cambio de estación. De pronto estas gotas ruidosas e intempestivas nos recuerdan que no hemos sacado la ropa de invierno, que los armarios están repletos de mangas cortas y debemos, sin más demora, arrinconar las sandalias. En la cocina, C. se afana en preparar buñuelos de bacalao. A cada momento busca a las niñas con el plato en la mano: -Prueba un buñuelo. ¿Qué te parece? -No, papá, no son como los de la abuela. -Ya sé que me he pasado con el perejil, reconoce. -No es solo el perejil, le falta algo. -Quizás he puesto poco aceite, ella me dijo que bastaba una cucharadita. Mientras C. fríe buñuelos de bacalao, a su lado, un frutero aguarda a que los persimones maduren. No me agrada esta fruta porque la comparo con la dulzura gelatinosa de los kakis. Comerlos con cucharita haciendo malabares para que no resbalen es uno de los placeres más gratos del otoño. Pero últimamente resulta muy difí...

DIECISIETE

Aunque hace algún tiempo que le ronda este post por la cabeza, no deja de pensar que se apresura al escribirlo, que debería esperar al próximo verano, aguardar al menos a que acabe este curso escolar recién estrenado. Ha acogido al nuevo grupo de niños y niñas de quinto de primaria a los que acompañará durante dos cursos y le aterra recibir informes, consultar los expedientes de las 25 criaturas de cuyo aprendizaje será responsable. Prefiere tener paciencia, observar, no presionar y ofrecer esperanza a la chiquillería aterrada por las calificaciones, a las familias frustradas por las etiquetas. Durante este verano ha asistido una vez más al asombro que le produce su hija mayor, con los diecisiete años acabados de estrenar. Algunas tardes, intentaba sortear la siesta en su dormitorio de adolescente. Junto a las paredes forradas de libros, las placas de ciudades europeas, pegatinas de conciertos y héroes de cómics surgían los peluches, las muñecas y los coches eléctricos sin ningún compl...

RETORNO A AMSTERDAM

"...Yo pienso en cómo ha pasado el tiempo y te recuerdo así." Gil de Biedma Cervantes definió hace más de quinientos años la relación entre lectura y viajes ( El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho ). Al leer y viajar intentas, de alguna manera, experimentar otras vidas, convertirte en otra persona diferente a la que habitas cada día. En una sola existencia carecemos del tiempo suficiente para leer todos los libros o para viajar a todos los lugares que desearíamos. Son escasos los libros que releemos, solo aquellos que amamos apasionadamente. Mientras queden paisajes por contemplar, caminos que recorrer, ciudades donde perderse, parece una insensatez regresar a un lugar que ya visitaste. Hace diecinueve años pasé un par de días en Amsterdam. La ciudad me dejó un grato recuerdo: calles tranquilas, paseos entre canales, bicicletas y jóvenes sentados en el suelo de la plaza Dam. Aunque el famoso Barrio Rojo me pareció deplorable. Las mujeres exhi...

Elogio de la lavadora

Durante la última semana se sienta frente a ella cada mañana para vigilarla. Últimamente no marcha bien y sabe que esta vez no es un achaque de la edad. Ha alcanzado hace un mes la mayoría de edad, que en su caso se puede considerar un récord de longevidad. A veces se le sale el agua, otras veces no desagua o no coge el suavizante. Hay ocasiones en que tiene que iniciar el lavado hasta tres veces. La habría cambiado por una nueva si los técnicos que la habían reparado no se lo hubieran desaconsejado. -Aguante con esta lavadora, señora, que ya no las hacen así, que las máquinas de hoy en día se estropean enseguida. Pero ahora ya no hay más alternativa que comprar una nueva. Mientras la contempla acude a ella una antigua imagen. En los años setenta llegaron a su pueblo las primeras lavadoras automáticas. La madre de su amiga se colocaba junto a la máquina recién comprada, expulsaba a la familia de la cocina y se sentaba a observar, presa de emoción, cómo giraba la ropa dentro de la ven...