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MIGUEL HERNÁNDEZ Y MARIBEL

A Maribel La maestra llegó a clase preocupada. Corría el año 1978 y ella impartía clases en una escuela pequeña de un pueblo jornalero de la campiña sevillana. Natural de Valencia (Ché la llamaban los íntimos), se enamoró de un cordobés y terminó viviendo en Sevilla. Después de acabar sus estudios de Asistenta Social decidió ser maestra porque era lo único que se podía estudiar en Córdoba. Aquella mañana llegó la maestra un poco triste a la clase de octavo de EGB donde sólo había 17 niños y niñas. Había recibido una visita de inspección y la inspectora le había dicho muy seria: -¡Mucho Miguel Hernández! ¡Mucho Miguel Hernández! Pero...¿Y Garcilaso? Entonces se fue a la pizarra y escribió: Sonreír con la alegre tristeza del olivo. Esperar. No cansarse de esperar la alegría. Sonriamos. Doremos la luz de cada día en esta alegre y triste vanidad del ser vivo. Me siento cada día más libre y más cautivo en toda esta sonrisa tan clara y tan sombría. Cruzan las tempestades sobre tu boca fría ...

La maestra analógica y el alumnado digital

La tutora de este grupo de sexto es una maestra analógica que a punto estuvo de caer en el precipicio de la brecha digital de género. Tuvo la suerte de toparse como compañera a Lola y desde entonces está montada en este carro de las TIC, aunque a veces se asombra de su arrojo al emprender aventuras de las que no sabe si saldrá indemne. Desde el curso pasado, la clase tiene un blog de aula pero como la temeridad de la maestra no conoce límites, este año también cuentan con un blog para inglés y francés . Por si fuera poco se han propuesto que cada niño y cada niña tenga su blog personal. Todo habría ido sobre ruedas si los demonios de las TIC ( que haberlos haylos, como las meigas) no se hubieran aliado contra la maestra. Una mañana, se plantó ella tan ufana con su fantástica pizarra digital a explicar cómo se hacía un blog en blogger y he aquí que le piden verificar la identidad y un número de teléfono móvil. -Ni pensarlo, dijo a su alumnado. No vayáis a dar ningún teléfono. Lo intent...

Inés y la alegría

Igual que preferimos recordar los buenos momentos y tendemos a olvidar los malos, tengo la costumbre de escribir sobre los libros que me gustan, nunca de los que debería haber quemado antes de perder el tiempo leyéndolos. He disfrutado mucho con la novela de Almudena Grandes que Tusquets tuvo a bien publicar el pasado día tres de septiembre para hacerme más llevadero el regreso de las vacaciones. Pero antes de recomendarla, quisiera realizar una serie de advertencias: -No es una obra apta para quienes prefieran los relatos breves, las novelas cortas, la oración simple, la adjetivación austera. -No gustará a quien huye de las novelas plagadas de sentimientos, pasiones y emociones. -Absténgase, especialmente, quien piensa que la Guerra Civil es un tema trillado o sostiene que ambos bandos tuvieron la misma responsabilidad en el inicio de la contienda. -Tampoco deben acercarse quienes tengan especial inquina contra su autora y la consideren una maniqueísta o una progre trasnochada. Inés y...

SOBRE BOSQUES Y ÁRBOLES

" Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay." (José Saramago) Llevo todo el verano con esta entrada en la cabeza. La pensaba mientras paseaba en la playa o tomando el sol en la piscina. Buscaba mis argumentaciones cuando caminaba de noche pero al llegar a casa me convencía a mí misma de que no debía escribirla, que tenía que desconectar y descansar. Y eso he hecho: me encuentro tan relajada que estoy dispuesta a continuar con la vida contemplativa. Desconectar es más difícil. Quien conozca a los docentes sabe que donde haya dos maestras, el tema de conversación va a ser monopolizado o terminarán en una esquina intercambiando experiencias. Este verano ha sido especialmente complicado. Antes de las vacaciones nos recortaron el sueldo. Por más que me guste mi trabajo no olvido que vengo al colegio porque me pagan un salario. No sólo me dolió al bolsillo sino que me pareció un ataqu...

LA PALABRA MÁS HERMOSA, de M. Mazzantini.

Una de las ventajas que tiene el verano es que puedes leer hasta la saciedad, sin horas, sin límites. Lees en el sofá bajo el aire acondicionado, en la cama por la noche, en la piscina, en la playa sentada en la hamaca, en un banco del parque. Si además te vas quince días a la playa y tu ocupación más trascendente es admirar la puesta de sol, te transformas en una devoradora de libros. Cada verano, cuando preparo la maleta siempre me quedo corta de libros ( y larga de ropa) y tengo que acudir al mercadillo playero a completar mis lecturas. Ningún año escarmiento y esta vez ha tenido la culpa el libro La palabra más hermosa , cuya autora es la italiana Margaret Mazzantini. Pensé que un libro de más de quinientas páginas ocuparía buena parte de mis vacaciones pero en cuatro días ya lo había acabado porque no podía parar de leer. Ya sé que no es muy apropiado llorar a moco tendido debajo de una sombrilla, con las gafas de la presbicia puestas y un libro muy grueso sobre las rodillas. Pued...

ANDANDO POR CENTROEUROPA

El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”( Cervantes) A las cuatro de la tarde los pasajeros dormitaban en el avión de Iberia. En Sevilla, como es habitual en esta época del año, nos esperaban más de 40ºC a la sombra. Yo había terminado de leer la segunda novela en edición de bolsillo que había comprado para el viaje y pensaba en la casa que me esperaba, en las maletas repletas de ropa sucia, en la limpieza general que no había hecho. Quedaba todo el verano por delante y me abrumaba pensar en la rutina estival. Me detuve a meditar sobre las razones que me impulsan a pasarme la vida planeando viajes. Viajar es cansado. Te levantas a horas intempestivas para coger aviones y el tiempo se detiene en los aeropuertos viendo a la gente arrastrar maletas. Haces colas frente a museos cuyos cuadros puedes ver por internet. Caminas hasta la extenuación expuesta a las inclemencias meteorológicas. Consumes productos típicos sin conocer sus ingr...