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NEGRAS LENTEJAS

Poseo cierta experiencia en recuperar cacerolas donde se han quemado lentejas. Hace mucho más de veinte años que me inicié en esta sana habilidad. En aquella ocasión las humildes legumbres decidieron suicidarse a lo bonzo en protesta por mi falta de cuidado. Yo estaba haciendo el amor en la habitación contigua y no me alcanzaron sus gritos de socorro ni sus efluvios aromáticos. Eran otros tiempos y otra cantidad de hormonas recorría mi cuerpo. Andaba yo muy atareada esta mañana. Aprovechando que salían las carretas del Rocío, las autoridades locales decidieron darnos un día de asueto. Como no uso traje de faralaes ni monto a caballo no sabía qué hacer con este aciago día en medio de una semana de fin de curso, con la programación sin terminar y los bailes sin ensayar. Descansar. Ésa era la consigna. Anoche estaba tan cansada que me metí en la cama a las 10’30 h. El libro de Atxaga que leía se iba convirtiendo en nubes cada vez más densas. Como era de esperar, a las siete y media abrí...

TECHO DE CRISTAL

Aún intentando ser muy optimista, es imposible considerar que las niñas de hoy no se encuentren con el famoso techo de cristal cuando accedan al mercado laboral. Todavía parten de una falta de igualdad de oportunidades en sus propias familias. Tengo alumnas que deben limpiar el cuarto de baño después de que los usen sus hermanos mayores y varones; hay niñas que sólo tienen acceso al ordenador cuando su padre y su hermano (más pequeño) se han cansado de él; mis alumnas tienen menos libertad que sus compañeros,… Estoy hablando de un entorno de clase media, donde tiene empleo más del 70% de las madres y el nivel de estudios oscila mayoritariamente entre el bachillerato y los estudios universitarios.         Se mantienen los roles tradicionales y se aduce como la primera causa del escaso acceso a la función directiva la falta de formación fuera del horario laboral. No me extraña en absoluto, pues las mujeres priorizan el cuidado de los demás a su ascenso profesional.   No es que me parez...

VOLVER A ZAHORA

El viento de Levante sopla con furia. Durante la noche acompañó nuestros sueños y nos acercó el bramido del mar, como si las olas se arremolinaran en el jardín. La vida avanza a grandes zancadas. A veces, parece un circuito de velocidad donde pugnamos por adelantar al contrario. Pero Zahora permanece, en apariencia, inalterable. La carretera que baja al Sajorami, los estrechos caminos de tierra, sombreados de acebuches y pinos, se amparan entre muros que nunca volverán a resguardar viejas casas rodeadas de huertos. Ahora esconde pequeñas pero bien pertrechadas casas de veraneo. Los huertos dejaron paso a jardines con porche y Mercedes bajo el emparrado. Permanecen el faro y las rocas desnudas por la bajamar. Y el mar en todos los tonos de azul. Y la arena fría. Y la luz de Cádiz. Y este Levante que todo los enreda y todo lo aclara. Quedamos nosotras, aunque no seamos las mismas.

Praia do Boliche

A la Praia do Boliche se llega bajando unas empinadas escaleras. Merece la pena el descenso cuando pisas la suave arena de la silenciosa cala cuyos acantilados te resguardan del sol. Al fondo, el cabo San Vicente. La belleza y el encanto del lugar se olvidan a la vuelta, cuando hay que subir la escalera, te falta el aliento y te tiemblan las piernas.

BATALLA EN SEATTLE

(Un guiño para las personas que cambian el mundo) Es muy poco probable que esta película, alquilada distraídamente en el vídeo club de mi pueblo, pase a la historia del cine. Estrenada en 2007, dirigida y escrita por Stuart Townsend recrea los sucesos acaecidos en esta ciudad americana en 1.999, donde grupos antiglobalización que protestaban pacíficamente pusieron en jaque a la Organización Mundial del Comercio. Aunque la estructura de la película no plantea ningún reto más allá de los normales artificios hollywoodienses, el guión, lejos de demonizar a los manifestantes nos plantea la incompetencia de las autoridades para manejar la situación. El desconcierto ante la insistencia de los activistas los lleva a utilizar métodos violentos, declarar el estado de excepción y apresar a seiscientas personas, entre ellas una periodista pija que pasaba por allí. Los personajes no son planos ni previsibles,  empezando por el alcalde desesperado y terminando por el violento pol...

ESTO ES LO QUE PARECE (2º premio del XII certamen de relato corto y poesía de la asociación AMFE de Castilleja de la Cuesta)

Aquí llego caminando por calles desiertas, el asfalto plateado a mis pies. Regaron las calles de madrugada y aún retiene la humedad en este soleado amanecer de marzo. Desde un balcón me observan, con curiosidad, manojos de violetas. Los tacones resbalan en el acerado pero hoy no me duelen los pies. Aún conserva mi piel los restos del maquillaje. No suelo llevar en el bolso la leche limpiadora, quizás debiera adquirir algún envase de muestra. Porque debo estar preparada para cualquier imprevisto, aunque a mí, hacía siglos que no me ocurría una de estas emergencias. Tampoco apliqué a mi rostro la crema nutritiva ni el contorno de ojos. Luzco las huellas del cansancio y persiste incansable la máscara de pestañas. Cual ladrona recogí mis cosas y salí huyendo con sigilo, sin mirarme al espejo, sin tomar una ducha. Una vez que me hallé en el descansillo de la escalera, encendí el móvil con angustia. Unas horas de desconexión y el mundo puede desaparecer a tus pies. Por suerte, no había llama...

CONJUGAR LA VIDA

Hay momentos en los que las palabras van a tu encuentro para ayudarte a buscar la salida. Abres un libro y aparece una historia en la que te ves reflejada. Sientes cómo te envuelve la atmósfera y llegas a percibir los aromas que rodean a los personajes. Hace unos años, yo era apenas una sombra que recorría los pasillos de un hospital. Un sábado, leyendo El País descubrí un poema que parecía pensado para mí. Lo recorté y lo guardé entre los libros que iba leyendo. Un día lo perdí y sólo logré memorizar los últimos versos. En diciembre pasado lo volví a encontrar, amarillento, escondido en un libro de gramática, como por arte de magia, en el justo momento en que lo necesitaba. Espero no volver a perderlo. PEQUEÑA LECCIÓN DE GRAMÁTICA Ahora que crees volver a estar sola y quieta y un poco lastimada del miedo del invierno y de las calles o quizás escondida – como una colegiala – por las habitaciones de la adolescencia, aquí quiero avisarte entre palabras de compañía no exactas, no suci...