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LA PALABRA MÁS HERMOSA, de M. Mazzantini.

Una de las ventajas que tiene el verano es que puedes leer hasta la saciedad, sin horas, sin límites. Lees en el sofá bajo el aire acondicionado, en la cama por la noche, en la piscina, en la playa sentada en la hamaca, en un banco del parque. Si además te vas quince días a la playa y tu ocupación más trascendente es admirar la puesta de sol, te transformas en una devoradora de libros. Cada verano, cuando preparo la maleta siempre me quedo corta de libros ( y larga de ropa) y tengo que acudir al mercadillo playero a completar mis lecturas. Ningún año escarmiento y esta vez ha tenido la culpa el libro La palabra más hermosa , cuya autora es la italiana Margaret Mazzantini. Pensé que un libro de más de quinientas páginas ocuparía buena parte de mis vacaciones pero en cuatro días ya lo había acabado porque no podía parar de leer. Ya sé que no es muy apropiado llorar a moco tendido debajo de una sombrilla, con las gafas de la presbicia puestas y un libro muy grueso sobre las rodillas. Pued...

ANDANDO POR CENTROEUROPA

El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”( Cervantes) A las cuatro de la tarde los pasajeros dormitaban en el avión de Iberia. En Sevilla, como es habitual en esta época del año, nos esperaban más de 40ºC a la sombra. Yo había terminado de leer la segunda novela en edición de bolsillo que había comprado para el viaje y pensaba en la casa que me esperaba, en las maletas repletas de ropa sucia, en la limpieza general que no había hecho. Quedaba todo el verano por delante y me abrumaba pensar en la rutina estival. Me detuve a meditar sobre las razones que me impulsan a pasarme la vida planeando viajes. Viajar es cansado. Te levantas a horas intempestivas para coger aviones y el tiempo se detiene en los aeropuertos viendo a la gente arrastrar maletas. Haces colas frente a museos cuyos cuadros puedes ver por internet. Caminas hasta la extenuación expuesta a las inclemencias meteorológicas. Consumes productos típicos sin conocer sus ingr...

EL BLOG DEL VERANO

L. tiene 10 años, es pequeña y silenciosa y me mandó un correo electrónico hace unos días: -“He escrito varios comentarios en el blog . No sé qué me pasa al principio de las vacaciones, no me acostumbro y echo de menos el colegio”. -“A mí me pasa lo mismo”, le respondí. Cuando comienzan las vacaciones, me pasa como a L. Experimento una especie de vértigo que me impulsa a llenar el día con infinidad de actividades, planificar el tiempo que se me antoja vacío. Así me sentía hace dos años cuando escribí un texto titulado “Odio el verano” que envié a mis compañeros y compañeras del colegio. Hubo quién me contestó, entre divertido y asombrado por mi espontáneo estallido literario. Hasta entonces, yo sólo había escrito para mí misma, sin concederme la tentación de buscar lectores/as. Hace dos años, en esa hiperactividad que me ataca la primera semana de julio, decidí poner en práctica mis recién adquiridos conocimientos tecnológicos y hacer ¡YO SOLA! un blog. La tecnología y yo nunca nos hab...

EL BASTÓN DE "UMÁ" CARMEN

La calle de mi infancia no tenía aceras. Tampoco estaba asfaltada. En invierno, los niños y las niñas, se bañaban desnudos en los charcos. Las casas habían sido chozos hasta el año 63 pero aquello ya se había acabado y todo el vecindario podía disfrutar de techos de uralita. No había cuartos de baño, sólo pozos ciegos en los corrales. Aunque había gente que no se adaptaba al retrete y prefería aliviarse detrás de las tapias del cementerio. En verano se sacaban los colchones a la calle o a los patios y dormíamos custodiados por las estrellas. En invierno las mujeres despiojaban a los niños al sol de la tarde. Las mujeres de mi calle hacían corrillos en mitad de la mañana. Los niños y niñas nos metíamos entre sus faldas para oír el latido del barrio. La mayoría de las veces se organizaban para sacar a otra mujer de un aprieto. Fulana no tiene dinero para poner hoy la olla. Yo pongo los garbanzos. Y yo el tocino. Mengana está en el hospital. Yo daré de comer a los niños. A Zutana le pegó ...

FRESAS, NARANJAS Y ROTLLETS EN GUADIX

Llegamos a Guadix sin parar a tomar ni un café enzarzados/as en las discusión que traíamos los ocupantes dcl coche de Lola: Antonio Ramón, Rafael y yo. Cuando bajamos del coche nos quedamos aterid@s de frío. Nadie podía imaginar que las temperaturas fueran tan bajas en el mes de mayo y tuvimos que colocarnos varias capas de ropa. En el CEP de Guadix, a la cinco en punto (hora muy taurina), comenzamos con una desconferencia presentada por Gregorio Toribio, muy conocido maestro de Abrucena, que nos invita a potachovrizarnos con unas preciosas gafas adquiridas para este evento. Aquí empieza la ronda de fotos que nos acompañará durante todo el EABE y hará que algunas echemos de menos aquellas cámaras con carrete que nos sujetaban el dedito en el botoncito. A continuación José Luis Castillo toma la palabra para instarnos a elegir entre ojo o culo. Ante el desconcierto generalizado aclara que la organización escolar nos resulta incómoda por lo que debemos apostar p...

UNA NIÑA

Durante las últimas semanas he seguido con asombro las noticias, reportajes, tertulias, artículos de opinión, entradas en blogs, comentarios en facebook y un largo etcétera, sobre la niña expulsada de un instituto madrileño por llevar velo. Como no tenía una opinión formada al respecto, he escuchado cualquier debate medianamente serio y he leído todo lo que ha caído en mis manos o en la pantalla de mi ordenador. Por supuesto, yo partía de mis ideas previas. Una de ellas es la repulsa hacia todo lo que implique que la mujer cubra su rostro. Desde muy joven he abominado de esa costumbre tan española por la cual la mujer se casa con la cara oculta por un velo de tul, del brazo de su padre que la entrega a su futuro esposo y amo. Partiendo de estos principios y como ciudadana que aspira a una educación laica he atendido a los argumentos en este sentido, es decir, los que defendían que en una escuela laica no tiene cabida un velo, que es un símbolo religioso. He mirado por todas partes y no...